Nuevamente Ordenado por Claude, pero hecho por un ser humano. Titulos que sugirió:
- de los vinilos olvidados a las LLM que nos fallan
- Por sus frutos conocerás el árbol. Y por sus versiones, al modelo.
Tengo 35 años programando, 26 de ellos en DevOps, y estoy terminando una licenciatura en Contaduría Pública. A primera vista eso parece una combinación rara. Pero la vida y los clientes te enseñan cosas en los momentos menos pensados, y esas cosas terminan siendo las referencias mentales más útiles que tienes.
Por ejemplo: nunca he probado una cerveza ni un cigarro en mis 54 años. Sin embargo, sé más de tequilas y mezcal que mucha gente del medio, gracias a cinco años trabajando con un cliente cuyo negocio era conseguir denominaciones de origen para nombres de tequila. Si yo quisiera registrar una marca de tequila llamada “Vibecoding”, él hacía todo el trámite con las productoras y los registros. Uno aprende lo que el trabajo exige.
El caso de la música pop y el rock fue parecido. Mi padre es cantante de ópera ( estrenó la Sala Nezahualcóyotl y siempre cantó papeles principales en Bellas Artes ). En casa se compraba música clásica a volumen de mayoreo, con descuento incluido. Mis compañeros de preparatoria querían pero no podían comprar cassettes originales de pop/rock, yo los surtía sobre pedido y me quedaba cerca del 60% de utilidad. Después, alrededor de 1997, trabajé dos años por proyecto en una agencia de publicidad donde me empapé de historia, trivia, nombres y datos de la industria discográfica. Además de programación y sitio web, tuve que transcribir documentos de papel y formatos antiguos (de Wordstar a WordPerfect y luego a Office) así que mucha de esa información pasó por mis manos. Es confidencial y no puedo citar fuentes, pero el resultado es que sé bastante más de esa industria de lo que esperarías de alguien que casi no escucha música.
Todo esto viene a cuento porque hace unos días, una serie de coincidencias encadenadas como un estornudo de mi esposa, una frase de mi hija sobre una película , me hicieron recordar tres historias de la industria discográfica de los 80 que son un espejo casi perfecto de lo que está pasando hoy con los modelos de lenguaje.
Tres discos, tres destinos
El disco de la portada rosa: inversión sin retorno
En la agencia pasó por nuestras manos la documentación relacionada con una cantante mexicana de la que no recuerdo el nombre. Lo que sí recuerdo con claridad es el disco: portada en tonos rosa o morado pastel, una mujer en sus primeros treinta años. Alguien del equipo, más cercano al mundo de las baladas y Tania Libertad o Guadalupe Pineda, puso el vinilo. Eran unos cuarenta minutos.
No era desafinado. No era técnicamente malo. Era blando, sin brillo, sin sentimiento. Al terminar, los nueve que estábamos de acuerdo en lo mismo: no había nada rescatable.
Lo que hacía la historia especialmente triste es que en la documentación que estábamos procesando había una nota de la industria: la señora había vendido su casa para financiar ese disco. Y yo recuerdo haber visto, otro día al pasar por un almacén, unos 80 vinilos de ese mismo disco apilados. El disco tenía una dedicatoria a su esposo. Fue mi hija, al mencionar la frase “nuestro gran sueño” refiriéndose a otra cosa, quien me hizo recordar que el sello se llamaba justamente así: NGS, Nuestro Gran Sueño.
Hay LLMs que son exactamente eso. No fallan de manera escandalosa. Simplemente no tienen nada. Responden, generan texto, parecen funcionar. Pero al terminar la sesión uno se pregunta qué pasó, y la respuesta es: nada. No hay inteligencia real detrás, no hay coherencia, no hay utilidad sostenida. Son los 80 vinilos en el almacén.
Grecia la Hevia: calidad real en el momento equivocado
El caso de la cantante Grecia fue completamente diferente. Hay canciones que yo llamo “de alegría de vivir”. No necesariamente grandes referencias culturales, pero que transmiten algo. Y hay otras que llevan confianza, cierto misterio. Eso es mucho más raro.
El disco de Grecia la Hevia era de una mujer en sus primeros cuarenta años, y era de una calidad increíble. Casi todo era rescatable. “Bajo el cielo de Roma” ( que si mal no recuerdo también cantó Emmanuel ) era una de esas canciones que te quedan. Era un trabajo con alegría de vivir, con energía, con criterio. Y sin embargo no triunfó en grande. Por la edad, según entiendo, o porque la situación económica de la artista era buena y no necesitaba la exposición masiva a cualquier costo, o porque tenía relaciones en la industria pero no la maquinaria de promoción necesaria. Recuerdo que alguien del equipo salió disparado a Mix Up cuando supo que había un segundo disco ( o quizás era un segundo máster del primero, no estoy completamente seguro ) y lo destruyeron cinco minutos antes de que llegara. Procedimiento estándar cuando un CD no se vendía.
La analogía en software es dBase IV. Era mejor que dBase III, más maduro, más capaz. Pero los tiempos no le ayudaron y no triunfó. Aun así deja buen recuerdo entre quienes lo usaron. En el mundo de los LLMs, el modo analítico de llama LLM de WhatsApp del año pasado (2025) tenía algo de eso : funcional, útil, con criterio … antes de que lo redujeran casi exclusivamente a imágenes.
Referencia: Grecia la Hevia — Bajo el cielo de Roma
Minerva: un solo hit, el resto infame
Minerva es un caso distinto. “Ábreme las puertas” sonaba en todos lados. Era memorable, el video era un nueve, la canción un diez. El problema es que eso era todo lo que había. El resto del disco era, en términos técnicos, de lo peor que habíamos escuchado. No lo digo yo solo: fuimos varios los de la agencia que tuvimos que oírlo completo buscando un segundo sencillo que se pudiera sacar, y el veredicto fue unánime.
Salvando las distancias, algo parecido ocurrió con Marianne y “Enciende una vela” ( aunque ese disco tenía dos o tres canciones rescatables y son artistas completamente diferentes. Y según recuerdo, Marianne no pudo continuar por pánico escénico.)
En software esto se parece a Wordstar 6.0: si lo que necesitabas era muy básico, lo hacía. Pero no más. En LLMs el equivalente más claro es DeepSeek en sus primeras versiones : memorable por algunas capacidades específicas, olvidable en otras, y así sigue.
Pero atención: Minerva como modelo de negocio es peligroso por una razón adicional. Si un LLM te destruye datos una vez, no vuelves a confiar en él. La mala experiencia con un modelo arrastra al siguiente, aunque sea diferente. Así como nadie volvió a comprar un disco de Minerva aunque la canción fuera buena, hay usuarios que abandonaron familias enteras de modelos por una experiencia puntual y catastrófica.
Por sus frutos conocerás el árbol
Hay un patrón que se repite en la industria discográfica y en la industria del software. Algunos árboles los talan demasiado pronto. A otros no tenía caso plantarlos. Y algunos dan fruto constante durante años.
El caso más interesante en música es el de Alejandra Guzmán. Su primer disco, “Bye Mamá”, pasó sin pena ni gloria. El segundo, una colección de remakes de rock en inglés, le fue mal. Fue el tercero, “Eternamente bella”, el que la catapultó. Y el cuarto, “Flor de papel”, también vendió muchísimo. Nadie la hubiera predicho como estrella después de los primeros dos intentos.
El equivalente tecnológico es Qwen. Las primeras versiones eran prácticamente desconocidas fuera de círculos muy específicos. A partir de versiones como Qwen 2.5 Coder, todo el mundo en el mundillo serio de los LLMs sabe lo que vale, especialmente para uso offline y local. No porque sea perfecta ni la mejor en todo, sino porque tiene filosofía, consistencia y un público que la recomienda con conocimiento de causa.
Y luego está el caso de La Oreja de Van Gogh, que merece mención aparte porque ilustra algo que pocas veces se discute abiertamente: dos cantantes distintas con el mismo nombre de banda no son lo mismo, y el público lo sabe. Amaia Montero tiene sus defensores. Leire Martínez tiene los suyos. Los primeros conciertos de reencuentro con Amaia han sido, en lo general, más fracaso que otra cosa. En lo personal, prefiero escuchar “Sola” de Leire por la calidad, la energía y la alegría de vivir que transmite:
Referencia: La Oreja de Van Gogh — Sola (con Leire Martínez)
Las versiones de ChatGPT son exactamente eso. GPT-4.0 tenía fans que juraban que era mejor que GPT-4.5 para ciertas cosas. La discusión sigue. Mismo nombre, experiencias distintas, lealtades divididas.
El problema real: gestión de expectativas y codicia corporativa
Aquí es donde la analogía se vuelve más seria.
ChatGPT ha llevado a situaciones de dependencia emocional documentadas. Los cambios en la versión 4.0 ( que muchos usuarios usaban como compañía, como interlocutor, como apoyo ) fueron difíciles para personas reales. Las salvaguardas implementadas generaron cambios no deseados, y en lo personal me parece que la dirección actual de ChatGPT busca generar adicción más que utilidad genuina y por lo menos su consumo web es predatorio.
El caso de Gemini es igualmente incomprensible. En febrero de este año, Gemini 2.5 era excelente en varios aspectos : centrada, capaz, útil . Pero de repente la reemplazaron por algo que en varios contextos se siente como volver a Bard. Yo podría justificar recomendar “Rosas” o “Jueves” de La Oreja de Van Gogh sin pensarlo dos veces. Pero nunca recomendaría ir a un concierto de nostalgia si la voz ya no es la misma. Eso es lo que están haciendo Chatgpt y Gemini: jugar con la nostalgia y arriesgar lo que ganaron.
Bard dejó un muy mal sabor de boca, y la situación actual de Gemini es preocupante. Por eso, mientras tengo tiempo, voy descargando versiones de Gemma 3 que, aunque no sirve para código, sí resuelve bien otras cosas.
Y esto me lleva al punto que más me importa: ¿por qué los fabricantes de LLMs están gestionando las expectativas de sus usuarios por CODICIA?
La codicia no es de los ingenieros. Es de los corporativos que creen que pueden reemplazar personas con agentes más caros, y que están dispuestos a sacrificar la LEALTAD de quienes recomendamos estas herramientas en nombre de métricas de corto plazo.
Orson Scott Card, autor de “El juego de Ender”, habla de manejar a los programadores como si fueran abejas: trátalos bien y obtendrás miel. Algo muy similar aplica a los usuarios avanzados de LLMs , es decir los que prueban, los que documentan, los que recomiendan. Cuando los fabricantes rompen esa confianza, no pierden un usuario. Pierden un evangelizador. Y eso, en cualquier industria, es mucho más caro.
El ejemplo más claro en la historia reciente del marketing es la New Coke. Pepsi lanzó un comercial famoso preguntando exactamente eso: ¿por qué la cambiaron? Coca-Cola tuvo que retroceder. La lección no se aprendió. Grok cambió radicalmente su política de generación de imágenes en abril, sin aviso claro, y perdió usuarios que habían llegado precisamente por esa capacidad.
Pocos sobrevivirán. Es un espectáculo.
Hay un video de YouTube que uso como prueba de audio en computadoras nuevas: Jamie Lee Krevitz en The Voice Germany cantando “The Hanging Tree” de Los Juegos del Hambre. Es memorable. Tiene sentimiento, tiene resultado, tiene algo que no se puede fabricar con presupuesto.
Referencia: Jamie Lee Krevitz — The Hanging Tree (The Voice Germany)
Cuando me sientan frente a una pantalla en blanco a programar, pongo Schumann o Grieg. Si no los tengo a la mano, Rachmaninov. Y en casos extremos, “Sola” de La Oreja de Van Gogh o “I Need a Hero” de Bonnie Tyler. No porque sean grandes referencias culturales ( yo prefiero la música clásica de piano) sino porque tienen algo: alegría de vivir, confianza, urgencia. Sentimiento real.
Eso es lo que sobrevive en la música. Y eso es lo que va a sobrevivir en los LLMs.
No el que tuvo un momento viral. No el que jugó con la nostalgia. No el que apostó a reemplazar personas en lugar de ayudarlas. El que sobrevive es el que generó confianza sostenida, resultados consistentes y un público leal que lo recomienda porque tiene razones concretas para hacerlo.
Los Juegos del Hambre son un espectáculo. Pocos sobreviven. Y los que sobreviven no son necesariamente los más fuertes al principio : son los que supieron ganarse al público y fueron mas consistentes que sus oponentes.
En 2026 todavía hay conciertos de Enrique Guzmán, Angélica María, Alberto Vázquez y César Costa. Es nostalgia pura, y funciona porque hay un público que la sostiene. Las giras como “Grandiosas”, organizadas en parte, según entiendo, con la participación de la difunta cantante Dulce (QEPD) y artistas como Maricela o María del Sol : funcionan por el mismo principio: consistencia y público leal.
Pero no basta con una buena canción ni con un momento brillante. Se necesita consistencia. Se necesita público leal. Y sobre todo, se necesita no traicionar a quienes apostaron por ti cuando nadie más lo hacía.
Eso aplica igual para Alejandra Guzmán que para Qwen, para La Oreja de Van Gogh que para cualquier modelo que aspire a seguir siendo relevante en doce meses.
La industria discográfica lo aprendió a las malas. La industria de los LLMs lo está aprendiendo en tiempo real.
- Prompt de imagen : “A dramatic vintage vinyl record melting into a glowing AI neural network, split composition: left side shows a 1980s Mexican music store with pastel-colored LP covers on shelves, right side shows a futuristic LLM interface with floating model version numbers fading away. Moody cinematic lighting, purple and gold tones. Bold text overlay: “vibecodingmexico.com” at the bottom and “Gestión de Expectativas” as main title at the top. Style: editorial magazine cover, high contrast.”
- Nota: La imagen que ven en la cabecera es copilot,. la que está abajo es Gemini, igualita a nuestro gran sueño.
