Fundamentos: La Sinceridad como Filtro

Inauguramos esta categoría llamada Fundamentos. En ella, veremos conceptos que debes considerar al trabajar con la IA y que, posiblemente, te sirvan para explicar situaciones de tu vida diaria.

Para empezar, la regla de jugar limpio se aplica a toda la vida. A veces hablamos de pretextos, pero en realidad jugar limpio implica ser sincero y aceptar tus problemas. Llegamos a una frase clásica pero real: Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.

Habilidades Blandas: Más allá de la cortesía

En programación hablamos de programadores Junior y Senior, pero casi nunca de los Middle. En la realidad, las habilidades blandas de trato con la gente no son solamente cortesía y prudencia; una de las habilidades más importantes es la sinceridad.

La sinceridad te dice que un celular de 40 USD no va a hacer lo mismo que uno de 150 USD. No te digo que no ahorres, pero hay cosas en las que no puedes escatimar. Por ejemplo: tu comida. Si no comes, te va a pasar lo mismo que a un celular sin tiempo aire y sin batería.

El costo de “pagar con cacahuates”

Si contratas a un becario o a un junior, es posible que tu éxito dependa de que él quiera aprender. Esos suelen ser errores costosos cometidos por intentar ahorrar dinero. Hay una frase que dice: “Si pagas con cacahuates, tendrás monos”. Al contratar gente o empezar una relación, la sinceridad es un filtro vital.

¿Eres sincero contigo mismo?

Las calificaciones en la escuela o la universidad, en apariencia, no son tan importantes; son solo un modo de evaluación. Pero si un muchacho de 12 años saca un siete en una escuela particular, probablemente habría reprobado en una escuela pública. Seguramente debieron reprobarlo también en la privada, pero de algo sirven esos 500 USD de colegiatura al mes. La verdad se disfraza con dinero, pero sigue siendo la verdad.

Una anécdota de “Verdad Incómoda”

Hace unos años (2006), en un lugar donde trabajaba como administrador de base de datos (aunque mi puesto oficial era de programador), estaban por quitar al subdirector y al jefe de sistemas. Unos cinco días antes de su salida, el subdirector me preguntó si podía desarrollar un sistema que hiciera lo que hace el SAE: un control de ventas para la empresa y sus 30 sucursales a nivel nacional. Hablamos de una operación que hoy debe facturar unos ocho millones de USD mensuales.

Lo primero que pensé es que no podías parar la facturación. Eso es ser sincero.

Le dije al subdirector que podía hacer el sistema completo en unos tres meses para todos los puntos de venta, con una integración contable incluida al 80%, pero que bajo ninguna circunstancia debía echarse a andar inicialmente en Guadalajara, Veracruz o CDMX, que eran las plazas de mayor volumen.

¿Razonable? Sí. ¿Sincero? Sí.

Él me pidió hacerlo en tres semanas. Justo por esas fechas, yo ya estaba haciendo funciones de DBA, Respaldos, administración de servidores y soporte de Nivel 3, aunque ganaba lo mismo que cuando entré tres años atrás. Le dije que en tres semanas no se podía y que, por mi sueldo, tampoco lo haría.

¿Verdad incómoda? Sí. Pero verdad al fin. ¿Fui cortés? Sí.

Sé que hubiera podido terminarlo en dos meses, más uno de pruebas. Pedir que no se usara en las sucursales principales era pura prudencia técnica. Finalmente, me fui por una mezcla de factores cinco días después. Contrataron al hermano del subdirector quien, según me contaron, no hizo absolutamente nada. Al poco tiempo, el subdirector también salió.

La Toxicidad de la Mentira y el Síndrome de la “Factura Nestlé”

Hay hombres y mujeres que han pasado por desengaños amorosos, algunos por su propia culpa. Una persona que tiene dos parejas a la vez no es sincera: es tóxica. Esto aplica igual en el trabajo que en la vida real.

En tu carrera, llegarás a empresas que, en lugar de sinceridad, se mueven por miedo o codicia. Puedes intentar ayudar a mitigar su miedo, pero con la codicia no se puede. Los codiciosos se mienten a sí mismos, te mienten a ti y justifican sus acciones como “desconfianza”. Jugar limpio es aceptar la realidad sin concesiones.

Recuerdo que en el año 2000 no le dieron aumento a casi nadie donde trabajaba bajo la excusa de que “no había dinero”. Sin embargo, rentaron monitores planos (un lujo en esa época) para cinco personas que no hacían nada. ¿Eso qué es? Codicia y falta de sinceridad.

Metas Progresivas: No se empieza por el maratón

En la vida y en el código existen las metas progresivas. Hay competencias de 100 metros, 400 metros, 5 km y maratones. Así sucede con los proyectos: no puedes empezar corriendo los 42 km el primer día. La sinceridad técnica es saber en qué etapa de la carrera estás.

El concepto de “Facturas Nestlé” (Complejidad Innecesaria)

Voy a introducir un término que usaré frecuentemente en este sitio: Facturas Nestlé.

Allá por 1993, uno de los primeros sistemas de gestión que hice fue para manejar todos los documentos de un supermercado. Todo fluía perfectamente hasta que llegamos a las facturas de Nestlé. Era complejidad innecesaria: totales que no cuadraban, descuentos ocultos, lógica retorcida.

Para que se den una idea: el código normal para capturar cualquier factura era de unas 800 líneas de Turbo Pascal 5.5. El módulo exclusivo para las Facturas Nestlé requirió 4,600 líneas y tablas de datos diferentes.

Nestlé se convirtió en la burla del área de Descentralización. En los pasillos se oían comentarios como: “Su vida amorosa es tan enredada como las facturas Nestlé”. Teníamos un contralor (jefe de contadores) a quien le preguntabas la hora y te daba la historia del inicio del calendario. Curiosamente, la IA Claude hace algo muy parecido hoy en día: le pides un dato y te entrega un proyecto de expansión a cinco años con tres variantes principales (testamento de sobreingeniería).

La jerarquía del esfuerzo en México

Aceptando la realidad, durante muchos años el sistema más difícil de desarrollar en México era la Nómina. Después seguía Compras (por todo su ciclo) y al final Facturación.

Con la llegada de la factura digital (CFDI), el orden de complejidad se invirtió por completo:

  1. Facturación (la reina de la complejidad actual).

  2. Nóminas.

  3. Compras.

La sinceridad radica en aceptarlo: si tu sistema de facturación es una “Factura Nestlé”, estás en problemas.

La Regla de Oro: Sinceridad y Simplicidad (KISS)

Si estás casado y tus horarios son un desastre, vas a tener problemas más pronto que tarde, tanto en tu familia como en tu trabajo. De la regla de Jugar Limpio se derivan dos fundamentos esenciales: Sinceridad y Simplicidad.

En programación, esto tiene nombres técnicos:

  • KISS (Keep It Simple, Stupid): Manténlo simple, estúpido.

  • DRY (Don’t Repeat Yourself): No te repitas (o no te reinventes innecesariamente).

A veces, tienes que darle prioridad al trabajo por un proyecto crítico o simplemente porque tienes que comer. Repito: A veces. Pero un trabajo que cree que puede subir explotando a sus empleados se hunde, más pronto que tarde.

La Lógica de lo Posible

Hay realidades que no se pueden forzar, y la sinceridad te ayuda a verlas:

  • No puedes pedirle a un becario que te haga un sistema de compras complejo.

  • No puedes esperar lealtad de una pareja que tiene amigas con tres novios (se rodea de valores tóxicos)

  • No puedes esperar que tus empleados produzcan si no les pagas.

¿Cómo aplica esto a la IA y al Vibe Coding?

No te compliques. Si lo que quieres es crear un sistema de compras con ayuda de la IA, no basta con saber “prompting”. Debes tener una comprensión PROFUNDA de los procesos: cotizaciones, transporte, almacenamiento y cómo funciona la red de distribución de tu empresa objetivo.

Si tú no tienes ese conocimiento, la IA inventará procesos “alucinará” y terminarás con una “Factura Nestlé” digital. La clave es el factor humano: o sabes del negocio, o tienes acceso a alguien que, de buen modo, te responda todas las preguntas de manera honesta y sincera.

Sin una base de realidad (Sinceridad), la IA solo acelera el desastre.

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